miércoles, 20 de noviembre de 2013

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Os dejo la nueva página de Facebook para que le deis a "Me gusta" y tengáis a mano todas las actualizaciones que no serán pocas a partir de ahora. Historias de todo tipo y pensamientos llenos de imaginación. He añadido también unos nuevos enlaces de interés.
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lunes, 18 de noviembre de 2013

Metamor

Y ahí estaba yo, cayendo desde lo más alto del mundo, quizá más alto; caía de espaldas, mirando lo que dejaba atrás, casi a cámara lenta. Empezaba el estribillo y comenzaban a llegar imágenes de mi vida, una tras otra; intentaba cogerme a alguna, pero mis dedos la atravesaban como si estuvieran hechas de agua. Quería que me crecieran alas, era mi mayor deseo, hubiera dado todo lo que tengo porque me salieran alas, unas alas que me permitieran planear hasta lugar seguro y evitar el inminente desastre. Me daba vergüenza mirar aquellas imágenes, que no paraban de suceder, como frescos pintados en el aire; apartaba la vista de todos y cada uno, concentrándome para desear con más ímpetu aquellas malditas alas, pero era una tontería, no me iba a crecer nada que evitara que me estrellara contra el suelo.



¿Por qué? ¿Por qué había aceptado tan rápido que era el final? ¿Acaso deseaba un final? Aquella caída infinita me estaba matando, el jodido creador de aquella pantomima se estaba mofando de mi. Hacía tiempo que había dejado de sentir la caída, ahora flotaba en un éter y a mi alrededor se creaban imágenes de mi vida que atormentaban aquella paz incongruente. Incluso pensaba en el hambre que tenía y en cuanto la echaba de menos. Es ridículo, unos pensamientos tan separados no pueden compartir un plano neuronal de esa manera. Son solutos que no disuelven en el mismo medio. No pueden existir a la vez en la mente; pero estaban rompiendo las reglas en la mía ¿tenía hambre de ella? ¿Es posible ponerse cachondo en una situación como esta? Tampoco había nadie allí para responderme. No es extraño imaginar a un hombre que cae eternamente masturbarse en la comodidad de su éter. De todos modos ya había dejado otros fluidos caer conmigo ¿estaba haciendo, de algún modo macabro, de aquel lugar mi hogar? 

No sé si fui consciente de que había llegado al final del camino antes o después de morir. Sé que el suelo me vio antes a mi, que yo a él. Cruel compañero, la primera cosa que veo después de tanto tiempo y no puedo admirarlo. Me plegué como un acordeón cuando llegué al final, supongo que todos podéis imaginároslo. Manché aquel blanco perfecto con todo lo que yo era, cada mililitro de mi acabó por todo aquel suelo; me sentí mal por quién tuviera que limpiarlo. Lamento que no hubiera algún punto de referencia que me avisara de que se estaba acercando en final, así hubiera podido aclarar mis pensamientos, elegir cuales serían los últimos y rezar alguna plegaria. Supongo que es parte del castigo.